El gran Groucho

CULTURA 10-8-2017 Elpais 24

Jaume Figueras, premio Nacional de Periodismo Cultural el pasado año, añoraba hace unos días en Internet aquellos homenajes que TVE rendía a artistas o directores emitiendo sus películas cuando fallecían, y aseguraba Figueras que no hubiera habido dudas en que estos días se habría recordado de esa forma a Paquita Rico, Jeanne Moreau o Sam Shepard. Tenía aquella televisión pública de los años ochenta una vocación cultural, incluso cinéfila, y emitía con frecuencia hasta películas mudas y, desde luego, muchas subtituladas. Hasta se llegaron a subtitular películas de los hermanos Marx, que perdían en la lentitud del texto parte del doble sentido de las frases con las que Groucho desconcertaba a la audiencia. Pero al menos se hizo la prueba en aquella televisión, en la que también se recordaban aniversarios, como ahora mismo se estaría haciendo con los de Robert Mitchum, Nicholas Ray, Robert Siodmak… o Groucho Marx, fallecido en agosto de hace cuarenta años. ¡Groucho!, el más Marx de los hermanos Marx, como lo definía Vázquez Montalbán en aquella comedia musical, Guillermina en el país de las Guillermotas, que la censura no autorizó, vaya usted a saber por qué. Seguramente no fuera por las irreverencias de Groucho sino por otras propias del irreverente Montalbán. Las agudas réplicas de Groucho no solo se mantienen en sus películas ("¿Quiere casarse conmigo?, ¿Tiene dinero? Conteste primero a la segunda pregunta", por ejemplo), sino en sus libros ("Recuerdo perfectamente la primera vez que tuve sexo, aún conservo el recibo"), y en intervenciones televisivas: fue polémica su conversación con una mujer que había sido madre de 11 hijos en la que ella dijo: "Quiero mucho a mi marido", a lo que Groucho replicó: "Señora, a mí me gusta mucho mi puro, pero de vez en cuando me lo saco de la boca”.

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