Gabriel Rufián: «Soy de izquierdas, aunque todavía no me coso mi ropa»

INTERNATIONAL 4 days hace La Razon 21

Educado y tímido en las distancias cortas. Faltón e incendiario en la contienda parlamentaria. Quería ser como Arturo Pérez-Reverte, corresponsal de guerra, y ahora batalla por trocear España y por la república.

–¿Cuánto tiene de rufián?

–Depende del sentido de la pregunta. Si va por cuánto de transgresor o de intentar hacer cosas que quizá otros no hacen, bastante. Pero no es nada planeado sino que no sé hacerlo de otra manera. Un amigo hace algún tiempo me dijo que me convendría pronunciar discursos más aburridos, pero no sé hacerlo.

–¿Le gusta que le odien?

–No, no me gusta. Creo que el Congreso está hecho para que te portes bien. Desde el cargo importante que te saluda, el ujier que te trata de usted, la moqueta... Pero, al final, estamos allí para representar aquello por lo que la gente nos votó. Si eso conlleva que de repente un cargo del PP o del PSOE no te hable, forma parte del trabajo.

–Cuando desde el Congreso llama a alguien «miserable». ¿Qué le dice su madre?

–La verdad es que mi madre viene de una tradición de izquierdas muy determinada y no me dice nada. Miserable tiene una acepción de la RAE que dice «proclive a la ruindad». Y creo que vetar a la policía catalana por serlo con un nivel 4 de alerta terrorista lo es. Se podría decir de otra manera, pero yo lo digo como lo dice la gente de la calle.

–¿Cuando se enfada también habla despacio ?

–Sí, todavía más. Cuanto más lento te hable, peor.

–¿Prepara sus discursos en un ring de boxeo?

–No, lo suelo preparar en el Congreso o con amigos.

–Sus padres regentaron una peletería. ¿Eso le ha curtido?

–Ellos fueron peleteros durante muchos años de su vida en Santa Coloma de Gramanet. Durante los años 80 y 90 fue un negocio importante, pero no tiene nada de extraordinario. Me curtió igual que a otro niño que se cría en el trabajo de sus padres. Recuerdo a mi madre cosiendo todo el día, mi padre entre pieles, el olor a tinta. Eso me llevó al convencimiento de que las cosas se ganan trabajando.

–Hay una película que se titula «El diablo se viste de Prada». Usted es más de Zara...

–A mí me encanta Zara porque se viste barato y bien, pero me gustaría mucho más si pagara impuestos. Soy de izquierdas, aunque todavía no me coso mi ropa, no he llegado a ese nivel. Me sabe fatal ser tan incoherente.

–¿Y es más de cartón o de metacrilato?

–Supongo, que por la connotación de dureza que tiene, la segunda palabra que ha dicho.

–¿Qué tal domina el 155?

–Es un artículo muy manido, pero poco estudiado. Realmente no significa nada ni está nada elaborado. Me parece muy hipócrita que según quién se proclame constitucionalista sepa tanto lo que dice el artículo 155 y sepa tan poco lo que dice el 47 o el 128.

–¿Se lleva de lectura veraniega la Constitución española?

–La he leído. Yo hice Derecho Constitucional I, II, III, IV, V y VI en la Pompeu Fabra. Recuerdo que en todas las clases siempre había algún alumno que decía: «Pero entonces, ¿somos todos iguales, pero hay un tipo que por su apellido es inviolable?». Y el profesor tenía que decir: sí, y es tu Rey.

–¿Le hubiera gustado ser rey?

–No, evidentemente no. Porque me encanta la democracia y me gusta que todo se vote. A un Rey, guste más o menos, no se le puede votar.

–¿No estarán viviendo una realidad paralela y cree que está en «Catamatrix»?

–No. Creo que quien vive un «Catamatrix», –palabra nueva que me la quedo– son aquellos que creen que esto va de un político, de un partido o de que algunos nos hemos vuelto locos, que nos ha dado el sol una mañana y queremos llevar a la deriva a todo un pueblo. Guste más o menos, entiendo que guste poco, centenares de catalanes salen a la calle pidiendo votar. Si eso es «Catamatrix»... Yo creo que es mucho más «Españamatrix» votar a Rajoy. Pero igual son cosas mías.

–¿Hay vida más allá de su monotema independentista catalán?

–Evidentemente. De hecho, el parlamento catalán ha aprobado leyes que igual, de forma casual, no se anuncian mucho. Igual aquí estáis hablando de Pujol y allí estamos hablando de otras cosas.

–¿A desobedecer la ley lo llaman «performance»?

–Pues hace 80 años se desobedeció la ley para que la gente trabajara 8 horas, igual no fue tan mal. Y se desobedeció para que las mujeres votaran o para dejar de hacer la mili. Todo lo que la gente tiene y disfruta se ha hecho a través de movilizaciones en la calle. No ha habido ningún gobierno que haya entregado de forma magnánima ningún derecho a la gente porque sí. Una cosa es la legalidad y otra la legitimidad y la democracia, desde mi punto de vista.

–¿En la república independiente de su casa quién manda?

–Yo creo que en todas las repúblicas independientes de todo el mundo mandan las mujeres.

–¿No ha pedido un referéndum?

–No, porque lo perdería.

–Trabajó en Recursos Humanos. ¿En qué se contraría?

–A mí siempre me gustó mucho la comunicación, igual algo relacionado con ello.

–¿Cuál es su cláusula?

–Poco, un abrazo.

–¿Si tuviera una empresa qué puesto le daría a Rajoy, Sánchez, Iglesias y Rivera?

–A Rajoy, conserje; a Sánchez, el de director de finanzas; a Rivera, el de compañero pelota, y a Iglesias, el sindicalista.

–¿Y Joan Tardá?

–El jefe.

–Si no enfada a alguna de las bancadas, ¿simbolizaría su derrota?

–No; de hecho, me encantaría no enfadar a nadie. Pero si enfadar al PSOE es decirle que está traicionando a su votante, es que no nos queda otra. Al final la pregunta no es lo que decimos, sino por qué no lo dice nadie más. Creo que es de sentido común.

–¿Se desnudaría por la independencia o la república?

–No, olvídalo.

–¿A qué le suena la plurinacionalidad?

–Le llaman plurinacionalidad porque federalismo ya no se lo cree nadie. Decía Castelao una frase con la que me identifico, porque yo vengo de esa tradición federalista: «Yo fui federalista hasta que me di cuenta de que no había nadie que se quisiera federar conmigo». Algo así.

–¿España le parece exótico?

–No, para nada, forma parte de mi cultura y mi tradición. No tengo nada en contra de la cultura española, al revés.

–¿Quien no está en las redes sociales no existe?

–No, pero me parece una gran herramienta política si la sabes utilizar y un gran monstruo de ego. Tengo una frase poco humilde que dice que si no lo puedes explicar en 140 caracteres es inexplicable.

–¿Le preocupa tener un parecido razonable por ello con Trump?

–No, porque también Trudeau utiliza mucho las redes sociales y nadie se acuerda de él cuando tienen que hablar de mí. Creo que Trump se parece más a Rivera que a mí.

–¿Qué hubiera pasado si Guardiola hubiera sido el seleccionador español?

–Absolutamente nada. La selección española hubiera tenido un gran seleccionador.

–¿Y se imagina jugando a la selección española en Cataluña?

–Y tanto, me encantaría.

–¿Cuán de profunda es la madriguera de su desafío independentista?

–La verdad es que guste más o menos es todo muy público. Damos tantas pistas que nos inhabilita. Creo que no es comparable con lo que pasa en el Congreso donde hemos visto gente muy sucia, que ha tenido prácticas muy suyas que lo que ha hecho es conspirar contra lo que pasaba en Cataluña.

–¿Le preocupa tener sillones a costa del 3% de CDC?

–Quien crea que el referéndum es para tapar la corrupción desconoce el ADN del proceso. Igual que no queremos que se tape la corrupción con el referéndum, no queremos que el referéndum se tape con la corrupción.

–¿El referéndum entonces es para tener su propio Tribunal de Cuentas?

–No, es para que la gente decida en Cataluña. El 80% quiere votar. Y si gana el sí habrá una república catalana y no pasará nada. Y si gana el no, habrá unas elecciones autonómicas y una autonomía como hasta ahora.

–¿Aunque no vote el resto de España?

–La verdad es que me encanta innovar. Pero sería la primera vez en la historia de un referéndum de autodeterminación en la que vota un territorio fuera del que atañe al referéndum. ¿Solucionaría algo que se votara en el resto del Estado español? Si gana el no en el Estado español y gana el sí en Cataluña, ¿solucionaríamos algo? ¿Y el voto de alguien de Lorca valdría más que alguien de Vic?

–Le gusta mucho «El Padrino»... ¿Se considera un gánster político?

–Todo lo que sé del PP, PSOE y de Cs lo he aprendido en «El Padrino». Dicho esto, no, no me considero un gánster, ni mucho menos.

– A qué va a renunciar primero, ¿a la tortilla española, la paella o el jamón serrano?

–A nada, lo queremos todo, lo podemos todo.

–¿Alguna afición desconocida?

–Mi mujer me ha dicho que es una afición que tengo que explicar. Llevo toda la vida criando gorriones que adopto de la calle. Tuve uno hace 10 años y ahora tengo otro. Me gusta mucho la cría de pájaros.

–¿Cómo le ha explicado a su hijo Biel a qué se dedica?

–Que mi trabajo es como cualquier otro, lo que pasa que si lo hago bien según quién te aplaude y según quién no.

–¿Y el qué dice?

–Llévame al parque.

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