Vintae, juventud, emprendimiento y creatividad en una copa de vino

VIAJAR 7-7-2017 Razon 87

La iniciativa surgió de la pasión de José Miguel Arambarri Terrero, empresario riojano enamorado del mundo del vino, que tras muchos años dedicado a otros negocios, en 1999 volvió al viñedo siguiendo la tradición familiar, con la plantación de las primeras viñas de Vintae, la Finca Maetierra. Posteriormente, con la incorporación de sus dos hijos, Ricardo y José Miguel Arambarri, Vintae tomó forma definitiva como un proyecto joven e innovador que está haciendo hoy en día cosas muy interesantes en nuestro país.

Los datos de su facturación, prevista de 25 millones de euros para 2017 avalan el éxito de su fórmula: crear vinos innovadores, adaptados a los nuevos gustos de los consumidores. Vinos con un enfoque vanguardista y diferente.

La apuesta esoriginal en su enfoque y a la vez rebelde, pues supone salir de la autocomplacencia y de la inercia habitual en la industria del vino. La gran audacia de Vintae ha sido ir desde sus inicios un paso por delante del resto.

Han sido pioneros y aunque actualmente empiezan a proliferar las propuestas que se suman al carro de esta tendencia, en Vintae han entendido desde el primer momento que este nuevo acercamiento al vino no podía ser únicamente estético. Se trata de conocer bien el territorio, dignificar el campo y plantear los vinos para que también nos hablen de su origen. Matsu en Toro, Hacienda López de Haro en Rioja o Aroa en Navarra son un buen ejemplo.

El riojano Raúl Acha es el director técnico de Vintae y su nombre conlleva aparejado siempre proyectos singulares y honestos. En su equipo técnico cuenta con seis enólogos en plantilla y todos tienen una pasión común, imprescindible para crear y soñar los vinos de Vintae: una clara orientación al viñedo.

Es claramente el objetivo de esta compañía de vinos que desembarcó, cuando nadie lo veía, con proyectos originales y creativos en las zonas más desconocidas y novedosas del panorama vinícola español. Muchos aficionados sitúan ahora en el mapa zonas que prácticamente no eran conocidas salvo por elaboradores y entendidos. Pero no sólo ofrecen la oportunidad de explorar y conocer al aficionado, detrás de todos estos proyectos se esconden vinos de gran calidad.

Y eso que sus proyectos son rompedores y desenfadados y no es raro ver sus botellas en los restaurantes más mediáticos. Se acercan a un público deseoso de probar y conocer otras cosas y les hablan en el mismo lenguaje. El vino es disfrute, es social, puede ser divertido y puede estar al alcance de todos, incluso de los no entendidos.

Quizás sea esto último el mayor acierto de Vintae, ha logrado salir de los corsés del mundo más tradicional del vino sin perder de vista la esencia. Que el vino sale de una buena uva y del trabajo de los que cada día cuidan el viñedo, y que esto es lo más importante.

Algunos de sus proyectos, como Spanish White Guerrilla, Atlantis o el Proyecto Garnachas de España se convierten además en una muy atractiva experiencia de cata para que los aficionados más exploradores puedan aprender y experimentar.

Lo cierto es que en Vintae no paran y nos tienen ya muy mal acostumbrados a las gratas sorpresas. Se embarcan en todos sus proyectos con con grandes dosis de entusiasmo y una pizca de sano riesgo. El último: elaborar en Chile una gama de vinos de cinco zonas vinícolas. En Vintae ya han traspasado fronteras y todavía les queda mucho por delante. La revolución de sus vinos emocionantes, variados y sociales es imparable. Como siempre dicen, «si dejaran de soñar, no serían Vintae».

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