"La mayor parte de los insultos que recibo en YouTube son por ser mujer"

CULTURA 19-6-2017 el diario 36

Tiene una Oda a los cuñados tocando el ukelele, midió la proporción áurea del culo de Kim Kardashian (que tiene un volumen de 0,047 metros cúbicos) y creó un diagrama en forma de tetracontakaieneágono (de 49 lados) para comparar las aptitudes de las celebrities. A partir de este momento, ya podemos afirmar que el canal de YouTube de Ter es un torbellino indescriptible. También es un soplo de aire fresco, lo que se ha visto recompensado con más de 38.000 seguidores en apenas ocho meses.

Esta arquitecta madrileña de 27 años llegó para reírse del esnobismo cultural de este país y alardear de su conocimiento del star system (y de muchas otras cosas). La distinción entre alta y baja cultura es una farsa para Ter, por eso aúna en el mismo vídeo a Selena Gómez y a Kandinsky o nos explica la Ilíada de Homero a través del drama entre Kanye West y Taylor Swift.

Pocas personas admitirían en público que les marea leer a Gabriel García Márquez o que Picasso les parece un "misógino y maltratador". Debería ser normal, pero en este siglo la diversidad de opiniones está muy castigada. Algo que pasa por encima de Ter y de su pelo multicolor. Ella seguirá haciendo vídeos, ensalzando el empoderamiento de las Kardashian y haciendo sonar su ukelele contra Arturo Pérez Reverte y Jorge Cremades.

En tus vídeos no tiemblas al comparar a Malévich con las Kardashian o El padrino con un videoclip de Beyoncé. ¿En qué momento decides traspasar el límite entre la alta y la (mal llamada) baja cultura?

Me empezaron a interesar las celebrities en 2006, con el nacimiento de YouTube, que es cuando las observé más allá de sus producciones, canciones o películas. A partir de ahí ha sido bastante progresivo. Necesitaba poner en palabras por qué me interesaba tanto un mundo que está tan mal visto, que es tan despreciado.

Me llamaba la atención que hubiese cosas que sí eran comúnmente respetadas. ¿Por qué nos enorgullece conocer el suprematismo ruso y no el show de las Kardashian? Empecé a relacionar estos conceptos porque pienso que todos los gustos son igual de respetables y no creo que exista una alta y una baja cultura.

En cambio, admitir que no te gusta Gabriel García Márquez, Picasso o Quevedo te ha costado muchas críticas. ¿Cómo desaprendes los gustos universales y empiezas a analizar la cultura desde tu punto de vista?

A mí también me los vendieron como referentes intocables. El nombre de Picasso incluso se utiliza de forma ajena a sus propios cuadros, cuando se quiere decir que otra obra es muy buena. Ya está asumido en el imaginario colectivo que es el mejor pintor del mundo. Yo me acuerdo que, instintivamente, Picasso no me gustaba. Pero tampoco quería llevar la contraria.

Y luego hay otro tema. ¿Por qué nunca me han hablado de arquitectas o pintoras mujeres? ¿Es que no había o fueron obviadas? Creo que es una mezcla de las dos: las pocas que conseguían destacar, más tarde eran ninguneadas en la historia. Empecé a investigar y encontré a pintoras maravillosas, pero en la universidad y el colegio solo mencionaban a Picasso.

Recuerdo que en una de mis primeras asignaturas en Arquitectura, mi profesor nos dio una lista con las figuras más importantes del siglo XX. Estaban Le Corbusier, Mies van der Rohe, Lloyd Wright o Alvar Aalto. Lo tenía normalizado, hasta que hace unos años miré mi estantería y vi que todos mis libros de arquitectura estaban escritos por hombres.

Esto tiene que ver con una labor de deconstrucción de lo que te han enseñado desde pequeña. La intención no era desprestigiar el trabajo de Picasso, sino decir que a mí no me interesa y abrir una inquietud hacia otras muchas cosas. Yo paso de Picasso, pero tú no tienes por qué hacerlo.

¿Crees que estas teorías argumentadas se tomarían más en serio si las hicieses desde una columna de opinión o un ensayo? ¿Quizá YouTube es una plataforma desprestigiada?

A lo mejor sí. Podría haber escrito un libro, una obra de teatro o un artículo, pero siento que YouTube es lo que más me representa. Quizá la gente que no respeta esta plataforma es la misma que piensa que no se puede tocar a Picasso. Qué voy a hacer ante eso.

Lo bueno de YouTube es que he creado mi propio espacio y la gente entra a mis vídeos haciendo un esfuerzo, porque hay otras mil cosas que ver. No soy yo la que voy a sus casas a decirles que lo que han pensado siempre está mal. Ofenderse por lo que dice una persona en su propio canal me parece estúpido. 

Con la presión del aumento de seguidores o las visitas, ¿te vuelves más rigurosa en tus vídeos?

No de forma consciente. Pero sí que, al sentir que hay más gente mirando, me esfuerzo por justificar y documentar mejor los vídeos. Pero, ¿qué es el rigor? Todo lo que te enseñan en la Universidad se presupone como riguroso. Sí, pero ahí solo me han hablado de arquitectos hombres. Pues vaya rigor.

Yo hablo de las cosas que a mí me interesan. No intento convencer a nadie ni hacer teorías científicas. Aunque me encantaría conseguir que lo que cuento fuese el equivalente a estar con probetas en un laboratorio. Y eso es muy difícil. Pero sí que puedo decir que hay mucho trabajo detrás de mis vídeos. 

Cada vez hay más polémica por la calidad del contenido que se da en estas plataformas. ¿Pesa sobre un youtuber la responsabilidad del mensaje que se transmite? 

Sigo pensando que un creador de contenido no tiene ningún tipo de responsabilidad moral, ética o intelectual. La única persona responsable de sus actos es ella misma, no las influencias externas que reciba. Intentar buscar culpables o hacer juicios morales de otros me parece peliagudo. Todos hacemos cosas mal constantemente.

Los creadores con mentalidades retrógradas son un reflejo de la sociedad. No es que ellos eduquen así a la sociedad. No va a haber más gente machista porque Cremades haga vídeos machistas. Como la sociedad es machista, él hace un tipo de vídeos con esa mentalidad.

Sorprende la cantidad de detractores que tienen tus vídeos en comparación con otros. Un formato bastante sano en el que aplaudes lo que otra gente desprecia. ¿Por qué crees que ocurre?

He llegado a la conclusión de que mis haters son personas con un odio, frustración o decepción previas que necesitan canalizar por algún medio. Y ese medio es mi canal. Es como la termodinámica. La energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma. Lo que sí me parece un paso más es dejar un comentario hiriente. Yo no lo haría porque entiendo que al otro lado hay una persona que lo va a leer. Ahí entra en juego la empatía del espectador. 

¿Cómo has llegado a relativizar los insultos?

Para empezar, no los veo como insultos. La primera vez me llamaron analfabeta, que bien pensado es un comentario muy clasista. El siguiente que recibí fue puta y para mí puta es una profesión, no algo ofensivo. Feminazi no sé ni lo que significa, todavía estoy esperando a que alguien me explique cuándo ocurrió el Holocausto feminista. 

Son insultos que forman parte de un imaginario colectivo, del que también yo formé parte, pero que ahora siento muy ajeno. No estoy fuera de la estructura social en la que vivimos, pero de repente hice click y me desligué. 

La gente reconoce como insultos machistas el de guarra o puta, pero cuando te llaman analfabeta o ignorante, ¿sientes que intentan desprestigiar tu trabajo por ser mujer?

La mayor parte de los insultos que recibo en YouTube son por ser mujer. Vienen desde un lugar muy machista porque dan donde ellos piensan que más duele.

Analfabeta no es un insulto solo dirigido a mujeres, pero dependiendo del contexto sí que puede ser machista. En mi caso, que hablo sobre las Kardashian u otro tipo de cultura, es una forma de frivolizar mis intereses y reducirlos al nicho "de las chicas". Una forma de reírse de la concepción más superficial y cutre de este mundillo. 

De hecho, una de las lecciones que aplaudes de las Kardashian es que ayudasen a acabar con el ideal homogéneo de belleza en la mujer.

En los 90 la belleza era piramidal. La cúspide era la mujer rubia, de pelo liso, blanca, alta y muy delgada. Justo debajo de este cánon de belleza estaba cualquier cosa que se pareciese a este estereotipo; y abajo del todo estaba lo que no se parecía en nada. 

Esta forma de pirámide hacía que las mujeres tuviesen algo a lo que aspirar. Las Kardashian -y otras muchas mujeres- lograron subir toda la base de la pirámide al mismo nivel que la cúspide. Se creó una línea con un montón de variables por en medio y todos los tipos de belleza estaban a la misma altura. 

¿Incluso aunque no sean ejemplos de belleza natural?

Kim Kardashian decidió ponerse más culo y tener una estética fuera de la norma en 2007, pero no estaba imitando a nadie. Estaba creando su propio cánon de belleza. Está muy bien estar a gusto con tu cuerpo y también querer cambiar cosas de tu cuerpo si eso te hace sufrir. Lo que en general nos ha hecho mucho daño a las mujeres ha sido esa comparativa con el ideal de belleza. Es una tortura psicológica y emocional.

Después empezaron a surgir las redes sociales, con tantos tipos de belleza y todas tan bonitas. Estamos alcanzando una mentalidad en la que ya no hay un ideal. Ese ideal que viene de los griegos, de su cánon de belleza, de la proporción áurea, de las ocho cabezas. ¡Qué tortura! ¿Y si no tienes el número áureo? Es tan estúpido. Así que ellas me ayudaron a entender que la belleza no era una pirámide, sino un plano infinito.

Aún así, las Kardashian y el mundo celebrity en general representa ese culto al cuerpo que tanto ha combatido el feminismo. ¿No sigue siendo el resultado de un sistema opresivo?

Conozco a muchas feministas y cada una entiende el feminismo de una manera. Aunque buscamos lo mismo, hay distintos caminos para llegar a ese bien común. La base es no pelearnos entre nosotras, sino dialogar, pensar y sacar conclusiones.

Por ejemplo, con el maquillaje cada día cambio de opinión. Hay veces que pienso que forma parte del heteropatriarcado, y hay otras que no. El maquillaje es la manera que tienen muchas personas, ya no solo mujeres, de expresar su interés artístico y estético. Hacen verdaderas obras de arte, pero en vez de usar un lienzo lo hacen sobre sus caras. No me creo que esa persona haya estado tres horas haciéndose una sombra de ojos para el disfrute de los demás. 

Pero también entiendo el discurso de la presión sobre el físico la mujer. Hay conceptos que en un inicio forman parte del heteropatriarcado, pero que luego nos apropiamos y sirven para empoderarnos. Todo lo que haga sentirse más fuerte y más poderosa a una mujer, me va a parecer bien.

Al mundo celebrity y a los realities les rodea cierto esnobismo cultural. ¿Qué es lo que te llevó a admirarlo y a defenderlo en público?

Hay algo que no soporto, que es cuando me rebaten diciendo: "eso también lo podría hacer yo, vivir del cuento". Pues hazlo. Como cuando dijeron que Britney Spears era un producto creado por los empresarios y que podría haber sido ella o cualquier otra. Entonces, ¿por qué no eres tú Britney Spears? Odio que se despersonalice con tanta facilidad.

Por otro lado, es admirable el aguante emocional que tienen. La gente los ve como ídolos en los que proyectar sus ilusiones, frustraciones y expectativas. Ellos reciben una energía emocional constante y no debe ser nada fácil. Cuando Britney Spears tuvo su crisis en 2007, fue un hito. La muestra de cómo una persona no pudo más y explotó. Lo que me pregunto es cómo no ocurre más entre las celebrities. Solo tengo agradecimiento hacia ellas, porque son personas que se sacrifican para que seamos más felices y estemos más entretenidos. 

Tu libro, El poemario de las famosas, ya va por la segunda edición. ¿Habría ocurrido sin el impulso de YouTube?

Los youtubers no estamos contratados por YouTube, es solo la infraestructura donde volcamos nuestro contenido. Lo que sí ha fomentado la plataforma es que cada persona pueda montarse su propio proyecto y gestionarlo. Es la recompensa que recibes por estar tan expuesto.

Yo me alegro porque el feedback del libro está siendo muy positivo. Estoy recibiendo críticas muy buenas de personas que han leído mucha poesía y también de gente que no la ha leído nunca y se ha interesado a través de mi libro. Son puntos de vista distintos e igual de valiosos. Pero si a alguien no le gusta, está en su derecho. Igual que yo lo digo sobre los cuadros de Picasso, lo pueden decir de mi libro (ríe)

Siendo YouTube una plataforma que ha lanzado a tantos creadores en los últimos años y que tu canal va tan bien, ¿te genera un poco de ansiedad el futuro?

Yo me metí en YouTube con la mentalidad de no tener que dar explicaciones a nadie. Es lo único que me da cierta seguridad, porque exponerte al mundo de esta manera da mucho miedo. Si en algún momento no pudiese estar en control de todo eso, sí que me generaría ansiedad. 

Con el libro me pasó lo mismo. Aunque son poemas que hablan de famosas, no riman y a la gente le hacen gracia, forman parte de una intimidad que me da mucha vergüenza compartir. También es que llevo ocho meses, soy una pipiola. Seguro que todos los youtubers lo decían al principio.

Por último, como defensora de los duetos femeninos como fuerza duplicada. ¿Para cuando uno entre Amarna Miller y Ter?

Yo me hice muy fan de Amarna en 2014, cuando se abrió ante mí un mundo nuevo en el porno que desconocía. Siento mucha admiración por su canal y me encantaría hacer un vídeo con ella. Espero poder decir en poco tiempo que se ha hecho realidad. 

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