Ovación a los Reyes en el primer desfile fuera de Madrid

Mañana soleada y calurosa en Guadalajara para el primer Día de las Fuerzas Armadas fuera de Madrid en cinco años. Y los alcarreños han respondido. Desde primera hora decenas de personas se agolpaban en las cercanías de la calle Camilo José Cela, por donde se ha desarrollado el desfile militar, que después de años de austeridad ha recuperado su vistosidad con la presencia de blindados y más aviones.

Con casi 15 minutos de retraso, a las 12:15, los Reyes han llegado al lugar del acto, donde han sido recibidos por la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, y el presidente de la Junta de Castilla-La Mancha, Emiliano Garcia-Page. Don Felipe y Doña Letizia tambien han sido recibidos por los ciudadanos con una gran ovación y gritos de "¡Viva España!", muchos de ellos de los vecinos que se agolpaban en sus terrazas, a quienes no ha dudado en saludar.

Tras el himno, acompañado por salvas de artillería, y los honores protocolarios, Felipe VI, como capitán general de las Fuerzas Armadas, ha pasado revista a las tropas para, acto seguido situarse en la tribuna presidencial junto a Doña Letizia. Aunque le correspondía vestir uniforme de la Armada por rotación, el Rey ha optado por el del Ejercito de Tierra para poder lucir el distintivo del Regimiento Inmemorial del Rey n°1, en homenaje a su ingreso hace 40 años.

Otro de los actos que se ha recuperado en este desfile ha sido la llegada de la bandera desde el cielo, portada por cuatro efectivos de la Brigada Paracaidista (BRIPAC).

Una vez izada ha llegado el momento más emotivo, el homenaje a los que dieron su vida por España, en el que Don Felipe, ha depositado una corona de laurel en presencia de los familiares de seis militares caídos. Entre ellos había dos de las víctimas del Yak-42, del Cougar o del helicóptero de Salvamento siniestrado en el Atlántico, además de dos asesinados por ETA.

Las salvas de fusilería han roto el emotivo silencio y los aviones de la Patrulla Águila, que han dibujado la bandera en el cielo alcarreño, han dado inicio al desfile aéreo, que ha recuperado su vistosidad. Y entre las aeronaves participantes ha volado el nuevo avión de transporte A-400M.

Pocos minutos después han comenzado a desfilar por la calle Camilo José Cela los 2.500 efectivos acompañados de 160 vehículos, entre los que destacaban los "recuperados" carros de combate y blindados, como los "Leopard" y los "Pizarro".

Como siempre, los legionarios, de los más ovacionados, los regulares y las unidades a caballo han puesto punto y final al primer desfile postcrisis.

Y, de nuevo, entre una gran ovación, los Reyes han abandonado Guadalajara saludando a los cientos de ciudadanos que se amontonaban en la calle. Asimismo, antes de abandonar el lugar han saludado a los familiares de los seis militares caídos.

La última vez que el acto central del Día de las Fuerzas Armadas se celebró fuera de Madrid fue en 2012, en Valladolid. La austeridad por la crisis ya se notaba y ese año se optó por una celebración más simple, sin la exhibición operativa que era tradición en otras ediciones. Costó 200.000 euros y desde entonces, esta celebración no se movió de Madrid para evitar desplazamientos y gastos innecesarios. Pero el Gobierno y el Ministerio de Defensa han querido poner fin a esa tónica con la elección este año de Guadalajara, recuperando la presencia de blindados en el desfile terrestre, los grandes aviones y dotando a esta jornada con un 157% más de fondos: de los 136.000 euros de 2016 a los 350.000.

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