Brady, o cómo ser el mejor a los cuarenta

DEPORTES 4-2-2018 Razon 124

Pocos eventos deportivos llegan a tantos rincones del planeta como la Super Bowl y ninguno lo hace a tanta gente que no ha visto ni un solo partido durante la temporada, pero que sí sabe que esta noche (0:30, Movistar Deportes 2) New England Patriots y Philadelphia Eagles luchan por el título en la edición número 52 del mayor espectáculo del mundo. Será en Minneapolis, en el estadio de los Minnesota Vikings, con Justin Timberlake como gran estrella en el descanso y todo lo que conlleva este evento: toneladas de palomitas, nachos, hamburguesas, perritos calientes, millones de dólares en anuncios publicitarios y unas medidas de seguridad que van desde el blindaje en los alrededores para evitar atentados, hasta microchips en las acreditaciones de prensa que permiten el acceso a los vestuarios. Una novedad para este año después de que el pasado desapareciera una camiseta de Tom Brady, posiblemente el mejor jugador de la historia de este deporte.

El palmarés del líder de los Patriots es una colección interminable de récords que deja atrás a nombres míticos de la NFL como Joe Montana o John Elway. Ningún «quarterback» ha jugado tantas finales (ésta es su octava), ni ha ganado tantas (5) como titular. También tiene el mejor registro de pases intentados y convertidos, algo que sucede igualmente con los pases de touchdown (15) y con las yardas de pase (2.071). El año pasado dirigió una remontada casi imposible que acabó con la victoria de la franquicia de Boston en la prórroga y ahora, superados los 40 años (cumple 41 en agosto) busca su sexto título. Muchos le preguntan por la retirada, pero no parece que esté entre sus planes. Ha reconocido que es algo que tendrá que «negociar» con su mujer, la modelo Giselle Bundchen, y parece que el acuerdo se podría cerrar en un par de años más al frente de los Patriots.

«Nunca he visto una ética de trabajo como la suya. Tiene inteligencia, visión de juego, instinto y fortaleza mental», le define Bill Belichick, algo así como un José Mourinho del fútbol americano. Llegó a principios de siglo a Boston, reclutó a Brady y desde entonces ya han ganado cinco títulos, en una dinastía pocas veces vista en este deporte. Belichick es un estratega que no regala una sonrisa, capaz de cambiar todos los sistemas de ataque de un partido a otro para sorprender al rival. Es tan temido como sus mejores jugadores y en Philadelphia, su rival de hoy, no quieren darle ninguna ventaja. Las autoridades de la ciudad de los Eagles no han desvelado ninguna información sobre las posibles celebraciones en caso de victoria. Y no es por superstición, la causa es que no es la primera vez que Belichick ha usado estos datos para motivar a sus chicos antes de una gran final. «Aquí está el programa de celebraciones del rival este lunes. ¿Alguno de vosotros tiene pensado ir?», cuentan que dijo en una ocasión en el vestuario. Por eso, si los Eagles ganan su primer título, dejarán para después del pitido final el programa de festejos.

Las apuestas no pueden estar más en contra de unos Eagles que han perdido las dos finales que han jugado y han llegado hasta aquí con Nick Foles, en principio, «quarterback» suplente. El pasado diciembre se convirtió en titular por la lesión de Carson Wentz, pero el dato que hace verdaderamente de cuento su historia es que en 2016 se quedó sin equipo y pensó muy seriamente en la retirada. Foles tiene, por tanto, el perfil perfecto para convertirse en un héroe de la Super Bowl, aunque ese traje no le queda a nadie tan bien como a Brady.

Justin Timberlake sin Janet

El cantante de Memphis se encargará del show del descanso, pero esta vez lo hará sin Janet Jackson, con la que protagonizó hace catorce años el «pezón gate». Desde aquello, la realización televisiva del partido se guarda unos segundos de retardo antes de emitir la señal por si hay algo que censurar. Pepsi patrocina el intermedio, donde el precio de los anuncios es tan desmesurado como todo en la Super Bowl.

La mano más buscada

Tom Brady ya disputó la final de conferencia con la mano derecha, la de lanzar, lesionada. En un entrenamiento chocó con un compañero y se hizo un corte bajo el pulgar que necesitó doce puntos de sutura. Desde entonces, esa mano de la estrella de los Patriots se ha convertido en la más buscada en la previa de la Super Bowl. Brady apareció ante los medios con un guante negro que, según sus propias palabras, no sólo protegía la lesión, sino que facilitaba su curación. Se lo ha fabricado especialmente Under Armour, la marca que le viste, aunque no lo usará para jugar frente a los Eagles. Un apósito sobre los puntos de sutura es suficiente.

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